De todas las equivocaciones de Luis Rubiales está claro que el pico consentido y jaleado con Jenni Hermoso no ha sido, ni de lejos, la más grave. Luego está lo de que se tocara los huevos en el palco durante la final del Mundial, algo mucho más execrable. A sumar sus incontables situaciones donde parece claro que fue corrupto, en sí la única clave para haberlo guillotinado hace ya tiempo. Pero yo me dejo para el final lo que más me afecta. Lo que Rubiales me ha jodido en lo personal. Porque desde que el canal de la Real Federación Española de Fútbol, que él dirigía hasta hace dos telediarios, decidió emitir los encuentros de la Primera Federación, no he podido no ya ver un solo partido, sino siquiera suscribirme por supuestos derechos de la selección española que en Indonesia, y sospecho en todo el resto del mundo salvo en España, están capados. Desconozco cómo los que dicen invertir en el fútbol modesto no han pensado en los muchos seguidores expatriados que nos hemos quedado con un canto en los dientes. Por eso, y hasta que consiga un cortafuegos (VPN) válido, mis crónicas de Unionistas serán a ciegas, a toro pasado, valiéndome de los resúmenes y relatos de otros medios: lo esencial si quieres saber qué opinaron de nosotros los, por ejemplo, medios leoneses tras el duelo regional contra la Cultural.
Yo, que llevo tres años con la miel en los labios, considero que este curso, el 2023/24, será el del ascenso a Segunda División. Parece osado por mi parte, pero el club, tras el cambio de presidente que tantas alegrías nos dio, ha mejorado en dos asuntos clave. El primero: la plantilla, donde ya no hay 14 jugadores y 5 despojos; además de que muchos de ellos pueden jugar en varias posiciones. La continuidad de Ponz, y que muchos sean jóvenes en fase de desarrollo, me animan a pensar que este año sí. Y el otro asunto clave donde hemos mejorado, para mí esencial, ya que desde estas mismas páginas lo he venido denunciando, es que al fin el club acepta que es mejor ingresar menos dinero a cambio de que el Reina Sofía esté lleno. Mucho mejor 4.500 socios que 3.300, aunque luego el dinero en caja sea porcentualmente menor. Porque si somos famosos por animar, imagínense cómo no animaremos de más con mil y pico (o dos mil) seguidores extra cada partido en el Reina. Tema serio, muy serio, para el rival. Y que el alcalde se vaya pensando seriamente lo de ampliar el estadio. Sobre todo si subimos. Que conste en acta.
La labor de Rubén Andrés está siendo notable. Y según los resultados a final de temporada podríamos decir que hasta sobresaliente. Porque por primera vez en esta categoría hemos fichado jugadores que son capaces de mejorar, o al menos igualar, lo que ya teníamos. Ejemplos: hasta el curso pasado, y aunque se esforzaran sobremanera, había un abismo entre los centrales titulares y suplentes de la misma forma que tanto David Vicente como Fran Rodríguez eran insustituibles, ni que decir de Jon Rojo, jugando todos los partidos y todos los minutos, por mucho que se fichara a última hora a Marcos Bravo. Lo mismo le ocurría tanto a Nespral como a Óscar Sanz. Y a otros tantos. Pero este año parece ser que Jordi Tur puede ser al menos como Nespral así como nuestro otro capitán, Ramiro Mayor, sabe que tiene que apretar para volver a ser titular. Eso sí, necesitamos meter más goles, ya que ha quedado claro que defendemos muy bien y atacamos ídem salvo a la hora de embocar. Confío en Slavy. Y en Ewan. Y estoy seguro que tanto Rastrojo como Álvaro Gómez así como Alfred Planas nos van a dar mucho.
En lo que concierne a las tres primeras jornadas, empatar en casa a cero contra el recién ascendido Sestao se debe considerar un traspiés posible. No siempre se gana aunque se domine la posesión y se tengan más ocasiones, sobre todo si ese partido fue casi de pretemporada. Sin embargo, contra una Cultural muy potente y renovada fuimos capaces de ganar incluso con aquella pena máxima de libro escamoteada. Y de nuevo portería a cero, que es una de las claves para ascender, además de no cambiar de entrenador o fichar a media plantilla en invierno. Sin embargo, este pasado fin de semana la Real Sociedad B nos ha hecho mostrar ciertas costuras. Estuvimos a su merced buena parte de los primeros 45 minutos. Corrían más y jugaban mejor. Y esto debe hacernos entender que en esta liga tan larga hay equipos que tienen a parte de sus plantillas entrenando cada día con los profesionales que juegan la Champions. Y recordar que sólo en la regularidad tocaremos el cielo. Dejo para el final la agresión que debería haber expulsado en la primera parte a un jugador del filial realista como el asombroso penalti no pitado a Asier Tejeira, otro que tiene muy buena pinta además de que sigue en fase de crecimiento.
Este sábado tenemos un partido esencial por muchas razones. La primera, porque seguimos imbatidos y podemos seguir estándolo, e incluso con otra portería a cero: sería la tercera en cuatro jornadas. La segunda razón, porque el campo estará lleno y eso siempre nos beneficia. Y la tercera y clave de todo, porque el Deportivo, por mucho que sólo transcurra la tercera jornada del campeonato, sabe que perder contra nosotros sería abrir de par en par las puertas de la crisis cuando sólo empatar, casi surtiría el mismo efecto. Ellos no disponen de paciencia alguna. Nosotros jaleamos a nuestro equipo hasta cuando perdemos. Y esa arma está muy de nuestro lado.
Y aunque Ponz, sabiamente, sólo vaya partido a partido, en las oficinas estoy seguro que estarán ya tramando algo para que dentro de dos semanas regresemos al Reina contra el Real Unión con una entrada que ya por defecto siempre tenga como referencia los 4.000 espectadores.
P.D: Mientras subo está crónica a Tractatus Vitalis he conseguido, comprándome un VPN y conectándolo por Francia, adquirir la temporada entera en Primera Federación, por lo que salvo problemas ajenos a mi voluntad, desde este fin de semana volverán las crónicas de Unionistas de Salamanca.

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