Hay que volver a fichar a Dani Ponz (Osasuna Promesas 1– Unionistas 0)

 



Unionistas, sin tener que cesarlo, debería tener que fichar, otra vez, a Dani Ponz. Como haber sacado al campo a Ramiro Mayor para el típico gol en el descuento. Pero el caso es que el central maño ya estaba dentro, como Ponz en el banquillo. O dicho de otro modo: Unionistas no sorprende a los rivales, sino a su parroquia, que recuerda lo que fuimos la temporada pasada.

 

Comenzó Ponz con dos novedades. Una que sospechábamos y otra que no. En la posible, Ewan Urain salió de delantero centro. En la que nadie intuyó, Iván Martínez, muy seguro salvo en una salida con el pie, suplió a Cacharrón en la que fue su casa: Tajonar.

 

Y de eso les quiero hablar ahora. De Tajonar. Porque yo creo que nos merecemos ascender a Segunda sólo para no jugar contra equipos que no respetan las reglas, conminados con la RFEF que o mira para otro lado o está directamente ciega: Tajonar no es un campo perimetral, requisito indispensable para jugar en esta categoría, con casas de fondo que parecen cuarteles, además de lomas verdes en lontananza, que es como ver un partido de juveniles; al menos el césped era natural. Y El Sadar vacío desde ayer. 

 

Al principio estábamos imbatidos. Luego, nos metían pocos goles. Pero desde hace tres jornadas, a gol por partido, cuando la defensa, curiosamente, no es el problema, sino todo lo contrario. Porque, a decir verdad, hay un hecho que ya es determinante en nuestro juego, que nos trastabilla en nuestras ilusiones. Sólo hace falta ver el video del partido que ustedes elijan de la era Ponz de hace unos meses. Y bien: en las cinco jornadas de esta nueva temporada no existen las bandas. Nadie llega a la línea fondo y casi nadie centra y ni mucho menos bien. Carlos Giménez, gran central y defensor, no es lateral derecho porque jamás corre la línea de cal. Y aunque Ekaitz sí sea lateral, curiosamente tampoco la corre, cuando ni Alfred Planas ni Rastrojo en demasía, hacen lo propio, incluyendo al hoy mediapunta Álvaro Gómez. Claro, así es normal que prácticamente no nos metan goles. El problema es que casi nunca llegamos al área contraria. Sí, dominamos mejor el centro del campo, pero casi sin verticalidad y creando muy pocas ocasiones, que hoy fueron más cuando perdíamos y jugábamos con uno más, a la desesperada. 

 

Antes, Max Svensson avisó dos veces cuando creíamos ser los dueños del partido sin chutar a puerta, cerca de la media hora. Javi Villar, bastante mejor en la primera parte que en la segunda, y sobre todo, desde que le sacaron amarilla donde desapareció, destruía y creaba bastante más que un timorato Tur. Y por cierto, que no se me pase: había dos cámaras para la retrasmisión del canal de la RFEF, y una parecía manejada por alguien completamente beodo.

 

Hasta el minuto 42 Unionistas no tuvo una ocasión de verdad. Y fue de Alfred Planas, que tres minutos después tuvo otra que echó al limbo. Por lo que llegamos al descanso con una duda, si podríamos meter goles, y ninguna duda en nuestra manera de defender. 

 

Ya en la segunda parte, en el minuto 53, Ewan casi marca de cabeza. Es curioso: Urain no presiona ni el 2% que lo hace Losada, aunque remata más veces y aparentemente mejor. Aunque sin gol. Y aunque Iván Martínez se mostraba muy seguro, placando cualquier remate contrario, en el 58’ casi la lía sacando un balón con el pie de aquella manera. Pero bueno, que seguíamos empatando a cero. Porque un minuto después un fallo clamoroso (ni tiró a puerta) de Rastrojo, que tuvo la desfachatez de recortar de más cuando ya estaba solo ante el portero. 

 

Ante la situación que había que mejorar, Ponz decidió sacar en el minuto 60 a Nespral además de a Manu Ramírez por Jordi Tur, que no creó, y por Ewan, que aunque mejorara en la segunda parte, debe ser su partido calificado como insuficiente. 

 

De pronto, dos tarjetas más por cortar sendas salidas de balón a Rastrojo y Erik Ruiz, que no por lesionar (saludos, Idiakez), para llegar al momento cumbre del partido. En un córner, el central Michelis remata bastante solo muy cerca de la portería y coloca el 1-0 en el marcador en el minuto 68. Para que vean: defendemos bien, e incluso muy bien, pero los partidos no se definen sólo porque no nos creen ocasiones, sino a sabiendas de que como es habitual que los contrarios puedan marcar nosotros deberíamos antes haber metido alguna. Pero no fue así.

 

Cuando Juan Serrano debutaba por un intermitente Alfred Planas, Michelis –el del gol tres minutos antes– nos echó una mano con su segunda amarilla: disponíamos de, tal como están los nuevos tiempos, casi media hora por delante con uno más. Pero ni así. Aunque Rastrojo tuviera otra ocasión en el 74’ y Losada entrara un par de minutos después revolucionado, como siempre, para rematar alto y centrar al punto de penalti –segunda vez en todo el partido tras el centro de Planas a Ewan– en sólo 120 segundos.

 

Pero en realidad, y hasta el disparo de Nespral al palo en el minuto 89, ni embotellamos al equipo en inferioridad ni creamos ocasiones de gol. Porque durante ese tiempo nuestro central reconvertido en lateral derecho, Carlos Giménez, fue el único que remató dos veces, ambas muy mal, en lo que también podría ser otro resumen del partido. En el 90’, para que quedara claro que no centramos bien, Manu Ramírez –que no Nespral– sacó un córner lamentable, corto, que fue despejado de inmediato por la defensa rojilla, que sinceramente, yo creo que se esperaba más de Unionistas en ataque, sobre todo cuando se quedaron con uno menos. Aunque en el 93’, ya sin Ramiro de héroe, estuvo a punto de serlo Losada, que a metro y medio de la portería, remató forzadísimo, como tantas veces.

 

Sea como fuere, que nadie se lleve a engaños: 11 contra 11, y aunque tuviéramos más la pelota, casi no tuvimos ni ocasiones ni siquiera merodeo por el área. Y como dice el título de esta crónica, hay que volver a fichar a Ponz. Lo necesitamos. Como agua de mayo. Y el próximo domingo dispondremos de otra prueba de fuego ante nuestra afición, que según los sobresalientes datos del número de socios, debería casi llenar el Reina Sofía. Lo necesitaremos. 


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