Cerca de las tres de la madrugada, cuando por estos lares se cena a las siete, se duerme a las diez y amanece después de las cinco, es muy duro escribir crónicas, sobre todo cuando te has enfrentado al colista, otra vez, y otra vez has sido incapaz de vencer. Ni de meter gol, que ya parece ser nuestro sello de autenticidad. Es cierto que ya son nueve las porterías que dejamos a cero. Pero no es menos real que llevamos nueve goles a favor a punto de finiquitar la primera vuelta y que, de nuevo, Ponz decidió jugar, a sabiendas por la experiencia, sin delanteros de verdad, sean estos buenos o regulares. Porque Losada, algunas veces, es mucho para el equipo –la temporada pasada mucho más–, pero no es delantero centro rematador, el hombre gol, al menos de Unionistas. Y a los datos ya repetitivamente cansinos me remito.
El partido comenzó horrendo: un Teruel con mucha tensión nos daba de hostias, y la entrada al Reina Sofía, de nuevo, fue paupérrima: 2.395 espectadores. Los que lo justifican dicen que por el frío. Pero de toda la vida ha habido partidos en invierno cuando aún sigue siendo otoño.
No quiero enumerar ocasiones por uno y otro bando, que las hubo en ambos lados, sino una realidad perentoria: nos hemos enfrentado ya a varios colistas o equipos en descenso –muchos de ellos recién llegados de la Segunda Federación– y siempre hemos empatado a cero en casa –contra el Sestao, Tarazona y esta noche– cuando la semana pasada nos la metió doblada un pírrico Sabadell. Y si somos incapaces de ganar a los de abajo, ¿estaremos realmente haciendo las cosas bien?
Llevamos tiempo, por recordarlo, sin siquiera penaltis a nuestro favor no pitados. Hoy, y lo reconozco, ha sido su portero el que ha evitado, al menos, un par de goles, cuando en otras ocasiones menos claras también ha dejado su sello. Pero es que la ocasión del partido la tuvieron ellos en la mejor parada de alguno de nuestros porteros en lo que va de curso: Romero disparaba con todo a su favor desde dentro del área y Cacharrón realizaba la parada del siglo. Bien es cierto que sesenta segundos después era Taliby el que sacaba casi sin querer –con la rodilla y tirado en el suelo– el remate de Rojo. En realidad, rematamos más: Rojo en dos ocasiones, Planas tres veces, Adri Gómez, Rastrojo… pero sin oportunidad clara de nuestro único delantero durante 75 minutos de juego: Losada. Cuando entró Slavy, casi la emboca, pero el linier señaló fuera de juego. Teijeira, que también salió tarde, también la tuvo clarísima en la última del encuentro. Ponz sacó a Ewan en el 88’. Simplemente acojonante.
Lo que ya debe quedarnos claro es que esta primera vuelta hemos demostrado ser un equipo que debe jugar por no descender, y que, en realidad, vamos de más a menos sin haber aún tocado fondo. La grada así lo dictamina: cada vez somos menos. Y sí, con un gol hoy la crónica –y la cara de todos nosotros– sería diferente. Pero hay que recordar algo: lo de hoy no es ni la primera, ni la segunda ni la tercera vez que pasa.
Cuando nos comamos las uvas realizaremos otro desplazamiento largo para jugar contra el filial del Barça. Y espero y deseo que no tengamos la cabeza puesta en el Villarreal, porque no ganar allí será, seguro, caer por primera vez en toda la temporada a puestos de descenso. Y qué quieren que les diga: por muchos errores en la confección de la plantilla que haya podido haber, ni de coña somos un equipo para bajar. Así que: tomemos nota, que aún estamos a tiempo. Exactamente a 21 jornadas del final con 63 puntos en juego. Los suficientes como para salir de esta nefasta racha, insoportable.

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