El día después (UE Cornellà 3– Unionistas 0)


En otra madrugada balinesa, con el foco de luz atrayendo a todo tipo de insectos, estuve viendo a mi Unionistas. Como perdimos 3-0, algo absolutamente inusual al menos desde que Ponz nos entrena, quiero diseccionar con bisturí lo que ayer viví, alejado del graderío, las ruedas de prensa y los titulares rimbombantes contra el colegiado aragonés Usón Rosel.

 

–¿PRIMERA FEDERACIÓN? Lo primero que pensé ayer fue en la posibilidad de que algún director deportivo extranjero hubiera decidido seguir a, por ejemplo, Rastrojo la semana pasada, en Logroño, y esta en, Palamós. Pues bien, lo primero que se me pasó por la cabeza fue la pésima imagen que ofrece, de tanto en cuanto –para nosotros dos veces en sólo siete días–, la Primera Federación, con algo más del 10% de la entrada cubierta (1.800 espectadores sobre 16.000) en Las Gaunas, y con 200 siendo generosos —la mitad nuestros; los únicos que se hacían oír– en Palamós, a 125 kilómetros de Cornellà de Llobregat, en el primer destierro gratuito de la historia del fútbol, no porque tus aficionados lancen al campo bengalas o piedras o porten simbología nazi, sino porque hay que seguir unas normas de la que algunos filiales y el Fuenlabrada se ven exentos. 

 

–DEL PRIMER MINUTO AL 27. Antes de entrar en la ya famosa labor arbitral tenemos que diseccionar qué hicimos hasta que nos sacaron (sacamos) del partido. Y bien, con el mismo árbitro, en el mismo escenario y contra el mismo rival fuimos superiores y tuvimos ocasiones de gol que malgastamos. Primer ejemplo: Slavy en el minuto 4, en una clarísima, que parece no tomarse en serio rematando de aquella manera cuando tuvo tiempo de pararse y haberla enchufado. Luego, Manu Ramírez sacó una gran falta al área para que más tarde Slavy se llenara de balón y rematara, tras mucha espera, contra la defensa; a renglón seguido, un remate de cabeza del mismo delantero lo sacó el portero rival con ciertas dificultades, seguramente por el mal estado de esa parte del césped. Y a todo esto, el Cornellà ni se acercaba por nuestra portería. Por lo que, ¿quién tuvo la culpa de que hasta el minuto 27 siguiéramos 0-0? Los implicados dirán que el fútbol, pero la realidad es que si hubiéramos metido una todo podría haber sido diferente, incluso esta crónica.

 

 

–FALTA A CLAU MENDES Y GOL DE CANARIO. Porque de pronto, en una falta muy dudosa, que si de verdad había sido falta podría haber sido hasta penalti, Canario nos metió un chicharro con algo que no comenta nadie: la excelsa colaboración de Iván Martínez, que no sólo se tira tarde, sino encogido de cuerpo y brazos ante un balón que ni iba excesivamente fuerte ni mucho menos fue lanzado a la escuadra, recalcando que el lanzamiento pasa por encima de nuestro jugador más alto, único de la barrera que no salta: Javi Villar. Y si tanto Ponz, cuando ganamos, habla de repasar los errores al día siguiente, no quiero ni pensar hasta qué hora –como ha venido haciendo Slavy estas últimas semanas– tendrá que quedarse entrenando lanzamientos de falta con barrera a Iván Martínez así como enseñar a Villar a dar pequeños respingos para que los balones que no van a la escuadra al menos ser topen con su cabeza. A partir de ahí, y en esto estoy de acuerdo con Ponz, el equipo se desquicia por completo. Claro que la excusa es la juventud, cuando sobre el campo estaban Planas, Nespral, Erik Ruiz, Ramiro Mayor y Jon Rojo, a sumar que Rastrojo ya no es sub23, camino de los 24 añitos. Siendo claros, ellos estuvieron cerca del 2-0 cuando hasta el gol no habían hecho nada reseñable. Absolutamente nada. Luego, Iván Martínez sacó una buena mano a Clau Mendes cuando pocos minutos después no despejó bien un córner –juego de pies fabuloso, mal en los despejes–. De ahí al final, desquiciamiento de Manu Ramírez y Javi Villar a los que el árbitro saca tarjeta por protestar. Recordar también otra falta a favor de ellos muy rigurosa también al borde del área. Pero hay otro dato: en el movidito descuento se producen dos hechos que deben ser resaltados para mejorarlos. Primero, un jugador del Cornellà se lesiona justo cuando tenemos que lanzar una falta al área contraria. Pues bien, Unionistas, pleno de deportividad –como a mí y a todos nos gusta– deja que nuestro único delantero centro, Slavy, haga de muleta ayudando al contrario a salir fuera del rectángulo de juego. ¿Vieron luego la carrera que se metió? Claro, había que rematar esa falta y se acababa el tiempo de descuento. Dejo para el final la cantada que podía haber sido del siglo –suerte que nadie la embocó– de Iván Martínez en un saque de esquina que se envenenó tanto que sus manos se ablandaron por completo. Lo dicho: sacó un par de balones clave a Clau Mendes, el cual le metió otros dos chicharros, en la falta del 1-0 mal como en el juego de pies sobresaliente, pero en los balones altos, inseguro. También reclamamos un penalti. Pero o no lo fue o hasta el realizador de FEF TV estaba de parte de ellos porque no se repitió en directo ni aparece en el resumen del partido.

 

 

–SEGUNDA PARTE. Por mucho que los colores de Unionistas me empapen a diario, debemos reconocer que la segunda mitad del encuentro no fue buena. Ellos, por la razón que fuera, nos presionaban bien convirtiendo nuestro medio del campo en uno de minas. No llegábamos a casi ninguna. Ni con los dos primeros cambios desde la caseta (Serrano por un desaparecido Planas, ex del Cornellà, y Adri Gómez por el tarjeteado Villar) hicimos nada novedoso, salvo Manu Ramírez lanzar un gran chut que rozó el travesaño desde fuera del área, y recibir, de nuevo por protestar, dos tarjetas más: a Ramiro Mayor y a Rastrojo, que ayer no tuvo su día. A partir del minuto 67, que es cuando entran el tocado Losada y el joven Teijeira, Unionistas sí pone una marcha más, que se salda con acercamientos sin remate. Erik Ruíz cabeceó de forma lamentable una falta desde el punto de penalti (había fuera de juego anterior) cuando un minuto antes Iván Martínez salvó el 2-0 en un mano a mano con Clau Mendes en donde le aguantó muy bien. Aunque en el 82’, y por dejar mal a Ponz, Erik Ruíz, que no es precisamente juvenil, le da un manotazo en la cara sin balón a un contrario dejándonos con uno menos, lo cual no fue óbice para que Rastrojo la tirara al palo en el 87’ y para que en el rechace Rojo chutara duro y la salvara su cancerbero. De ahí al final, con uno menos y volcados, pasó lo que podía ocurrir: primero Tenas avisó, luego Clau Mendes metió el 2-0, para que sorprendentemente, de nuevo Clau Mendes, enchufara otra ante la pasividad de nuestro equipo que encaja un duro y exagerado 3-0 en un encuentro en donde hasta el 1-0 fue superior y luego para nada. 

 

 

–TARAZONA. El próximo sábado y a la misma hora, aunque en casa, recibiremos al Tarazona, que ayer perdió 1-3 contra Osasuna Promesas y que sigue sin ganar siendo colista con tres empates y cinco derrotas. Y aunque el fútbol no sea una ciencia exacta ni seamos capaces de leer el futuro, hay que ganarles sí o sí, aceptando que ellos vendrán desesperados también a por la victoria. Y por favor, que superemos los 3.000 aficionados en las gradas. Porque con público somos mejores, y sobre todo, para que el agente que espía a Rastrojo se lleve un buen sabor de boca de una Primera Federación que oferta estadios desolados. 

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