Hay que sacarse el abono del Rayo Majadahonda (SD Logroñés 0– Unionistas 1)


La victoria en el derbi del fútbol popular, que al menos en Logroño más bien pareciera el del fútbol impopular –paupérrima entrada, incluyendo los más de 400 unionistas, que incluso con ellos sólo se alcanzaron los 1.800 espectadores en un campo con capacidad para 18.000–, nos termina de sacar de ese apuro tras Tajonar, medio resuelto la semana pasada en casa ganando al Real Unión, y que ayer nos confirmó como equipo de verdad encomendándonos a, quién sabe, ¿otra racha como la que conseguimos con Ponz cuando le contratamos que nos llevó del descenso a casi jugar el playoff a Segunda? Volvemos a ganar consecutivamente, en casa y fuera, con buena imagen, y con porterías a cero, por lo que, y todavía siendo prudentes, todo esto debería valernos para comprender que las opciones de ganar al Cornellá son altas. Y si ganamos fuera otra vez…

 

El partido comenzaba con una sorpresa que se dio bien por partida doble: Manu Ramírez era titular ocupando el puesto de Alfred Planas, que cuando salió en el minuto 58 lo hizo tan bien –incluido el pase del gol de espaldas pisando la pelota– como Manu, que también tuvo una participación notable desde el once inicial. Por seguir saludando desde aquí al canal de la Federación Española de Fútbol, las imágenes comenzaron a ser visibles con el encuentro ya empezado. Pero recalcando la poca afluencia que consigue generar la SD Logroñés, debo reconocer que en algún momento de mi buena madrugada balinesa –de 2 a 4 tumbado en el templo casero donde reza mi suegra; cobertura milagrosa que no se da en el resto de la propiedad– pensé que había vuelto la era COVID. Y yo sin mascarilla, además de en calzoncillos. 

 

Al inicio de la primera parte correcalles, con detallazos técnicos de Juan Serrano así como de Rastrojo al que literalmente volaron por los aires para sacarles otra tarjeta, una de sus especialidades. En el 18’, Ekaitz la domina con el pecho, corre con la pelota, y saca córner, cuando Slavy consiguió otro saque de esquina tras jugada individual. Ekaitz Jiménez, impecable defendiendo y de nuevo subiendo la banda, buscaba a un Slavy que, aunque se faje y esté en sintonía positiva, a veces parece desintonizado del esférico. En el 32’ pudo tener otra que al final fue casi nada. Aunque las dos gordas y primeras de ellos llegaron en el 36’, por medio de Jordi Escobar, y en el minuto 44, a través de un disparo de Rubio que se fue alto por muy poco. Pero cuando creíamos que el descanso nos vendría bien, Juan Serrano se sacó un disparo potentísimo que detuvo Iru como pudo para que Rastrojo, completamente solo y con el portero vencido, la lanzara por encima de la portería. Debo reconocer que aunque Rastrojo defienda muy bien y sea vertical atacando, ese fallo le iba a condenar si no hubiera sido por el gol de Slavy a nueve minutos del 90’. Porque el error fue descomunal; de infantiles. De esos que no se pueden entrenar. 

 

El comienzo de la segunda mitad mostró a una SD Logroñés algo más cercana a nuestros dominios, con un buen acercamiento que Rubio desperdició enviando el balón a las nubes. Luego Ekaitz, omnipresente, centró de nuevo a un Slavy que remató muy forzado tras un inicio de jugada fantástico de un notable Giménez que se fue de dos como si  tal cosa. Rastrojo, aún enmudecido por su error, fue capaz de sacar otra amarilla antes de que Ponz moviera ficha viendo que la cosa no sólo se atrancaba, sino que ellos llegaban con algo más de facilidad. Por lo que Teijeira y Planas en el 58’ dejaron en la caseta a Manu Ramírez y Juan Serrano, ambos a buen nivel. Justo después, un batallador Toni García remataba de cabeza a las manos de Iván Martínez cuando en el 65’, y desde nuestra línea de fondo, Javi Villar y Ekaitz llevaron la pelota hasta el área contraria en cuatro pases con continuación de mucha clase. Aunque en el 67’ Rubio de nuevo disparó franco repeliendo Erik Ruiz un balón que milagrosamente se marchó a córner. 


A decir verdad, la SD Logroñés iba a más, sin que nos sacaran de nuestro sitio, pero estaban algo más encima de nosotros. Por eso en el 70’ Dani Ponz volvió a mover ficha y de nuevo por partida doble –sorprendía que a veinte minutos del final del tiempo reglamentario el equipo contrario mantuviera el mismo once inicial– sacando a Jon Rojo por un cansado Ekaitz y a Adri Gómez por Nespral con la clara idea de contener el ímpetu riojano dando más permiso para la circulación al atrevido Javi Villar. Y digo si le salió bien la cosa a Ponz, que ya en el 74’ vio como Planas disparaba manso a las manos de Iru para tres minutos después ver cómo Slavy avisaba de lo que acontecería en el 82’ tras sobresaliente jugada técnica de Teijeira que, tras recortar varias veces al borde del área con suma elegancia, dio un pase tan filtrado como milimétrico a Alfred Planas, que casi de primeras y pisando la pelota, cedió hacia atrás a un Slavy que reventó las mallas ante el delirio de la afición unionista justo detrás de esa portería. En la repetición se apreció la exquisita jugada de tiralíneas, así como el salto de Teijeira para celebrar el gol junto al público, que como Foxbury, pasó por encima de la publicidad estática dándose de bruces, imaginamos, contra la arena; porque en esa parte del campo había más arena que verde. A continuación, Álvaro Gómez salió por Rastrojo y de ellos, salvo un disparo penoso de Manny al que casi llegan sus delanteros a la desesperada, poco más que contar, salvo que casi no sufrimos y que estamos en estado de gracia. Un estado que debemos alargar el próximo sábado fuera contra el Cornellá.

 

Y recordar, como ya comenté hace semanas, que de la misma forma que los inversores inteligentes están comprando oro o los trabajadores con buenos sueldos propiedad inmobiliaria, los seguidores de Unionistas deberíamos empezar a adquirir abonos a mansalva del Rayo Majadahonda, donde presumo ascenderemos el 19 de mayo, en un Cerro del Espino abarrotado de unionistas en nuestro día para la historia.

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